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ISLAS BALEARES INFORMACIÓN SOBRE EL DESTINO

GEOGRAFÍA

Las Islas Baleares (en catalán: ''Illes Balears'') conforman una comunidad autónoma española. El archipiélago de las Islas Baleares está ubicado en el Mar Mediterráneo, frente a la costa oriental de la Península Ibérica. La isla más cerca es Ibiza, y está a 85km de la península. La más lejana es Menorca, está a 333km de la península. El archipiélago está formado por cuatro islas mayores y una centena de islotes deshabitados.

Se divide, concretamente, en dos grupos distintos de islas. Por un lado encontramos al nordeste las llamadas 'Gimnesias' que son Mallorca, Menorca y Cabrera; y por otro, las 'Pitiusas' en el suroeste, que son Ibiza y Formentera.

El nombre de las islas deriva de la época de las guerras púnicas y puede traducirse por honderos o tiradores con honda, actividad de sus pobladores autóctonos: su denominación actual “balear” proviene del verbo griego “bállo”, que significa lanzar. El nombre de “Pitiusas”, esta denominación proviene del griego “pitys” que se traduce como pino, árbol muy abundante en las islas que crece naturalmente en cualquier terreno que se encuentre sin cultivar. Término griego” Gimnesias” que tras ser traducido quiere decir “desnudo”, haciendo alusión al poco armamento que utilizaban los honderos de Baleares comparando  con los “hoplitas”, soldados griegos.

 

De su superficie total de 5.040,29km2, la mayor parte corresponden a la isla de Mallorca, concretamente 3.624,08km2 (72'6%). Menorca tiene una superficie de 694,79km2 (10'8%), Ibiza de 569,59km2 (10'8%) y Formentera de 81,32km2 (1'6%). Al respecto de sus costas, la longitud total del litoral es de 1.428 kilómetros, de los cuales corresponden a: Mallorca 606km, Menorca 295km, Ibiza 235km, Formentera 82km, Cabrera 39km y otros islotes 142km.

Palma de Mallorca es la capital de las Baleares. Es el lugar de mayor importancia, considerada como el centro administrativo, judicial y eclesiástico de la comunidad, además es la ciudad más grande.

El relieve de las islas Baleares presenta notables diferencias entre las distintas islas que forman el archipiélago. Los accidentes topográficos más importantes son las sierras del Levante y la sierra de Tramuntana, que alcanza 1.445m de altura en el Puig Major, en Mallorca. En general, el resto de las islas están formadas por un relieve bajo y llano. La llanura más extensa es el Pla, en el interior de Mallorca, que también es la región más fértil. Las costas muestran fuertes contrastes. En las zonas donde el relieve es montañoso o elevado se forman acantilados rocosos. En las zonas bajas se forman extensas playas de arena.

La mayor riqueza con la que cuenta el archipiélago balear es sin ningún lugar a dudas, su entorno natural. La superficie protegida de las islas supera el 40% de su territorio. Destaca: el parque natural de S'Albufera des Grau (Menorca) es uno de sus espacio más representativos. Refugio de aves acuáticas y migratorias, esta zona húmeda se ha convertido en una de las más valiosas del sur de Europa desde el punto de vista ornitológico.

En la isla de Mallorca están los de Sa Dragonera, Mondragó y S'Albufera de Alcúdia, a los que cabe añadir el parque nacional marítimo-terrestre del subarchipiélago de Cabrera. Ibiza y Formentera, además de envidiables playas, cuentan con un ecosistema común que, desde una perspectiva aérea, parece unir ambas islas. Se trata de Ses Salines, su reserva natural más renombrada. El noroeste de la isla de Mallorca está vertebrado por la Serra de la Tramuntana, que se extiende a lo largo de 90km por un total de 1.000km2, es decir, por casi un 30% del territorio mallorquín.

Las islas Pitiusas, Ibiza y Formentera, se caracterizan, entre otras cosas, por la claridad de sus aguas y su particular tono azul. Este característico color se debe a la acción depuradora de una planta endémica del mar Mediterráneo que se extiende aquí formando una gran pradera. La posidonia no es un alga, aunque viva en el agua, sino una planta con raíz, tallo y hojas y capacidad para florecer. No obstante, esta floración no se suele producir fuera de Formentera. Las praderas de posidonia forman auténticas selvas que acogen a gran cantidad de especies de todas clases que encuentran en estas praderas su hábitat ideal, además estas plantas producen gran cantidad de oxígeno y son capaces de crear arrecifes que protegen el litoral y mantienen su equilibrio. Las praderas de posidonia existentes entre las islas de Ibiza y Formentera, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Esta zona natural protegida constituye un paraíso que disfrutan los turistas que practican el submarinismo.

 

El clima balear es de tipo mediterráneo, con temperaturas suaves: entre 16°C y 17,5°C de promedio anual, excepto en la zona de la Serra de Tramuntana donde ronda los 14°C. No se producen diferencias notables de temperaturas por islas, aunque en el sur de Mallorca, Ibiza y Formentera son ligeramente superiores, por ser las zonas más cercanas a África.

El catalán (con sus dialectos locales: mallorquín, menorquín, ibicenco y formenterés) y el castellano son lenguas oficiales en la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares.

CULTURA

Aunque las islas conforman un conjunto geográfico, existen entre ellas tantas diferencias como similitudes. Uno de los motivos de estas diferencias es la propia huella histórica de cada isla. A lo largo de la historia las Baleares, por su posición geográfica, fueron un lugar de refugio para todos los marinos que navegaron por estos mares y, por la misma razón, tierra en disputa de todos los pueblos que en algún momento pasearon su poderío por la región.

También jugaron un papel económico muy importante en el tránsito entre Europa y África, con el establecimiento de grandes emporios comerciales. Ibiza recibió una gran influencia cartaginesa y árabe; Mallorca una especial presencia romana; en Menorca hay real evidencia de la estancia de ingleses y franceses, mientras que Formentera sólo fue habitada en los dos últimos siglos debido al asedio constante de piratas y corsarios.

Debido a que la historia hace huella distinta en cada una de las Islas de esta Comunidad, encontramos legado patrimonial muy diverso. Sus orígenes remontan al Megalítico. De este período tenemos innumerables muestras (sobre todo en Menorca): se concretan en los célebres talayots, taulas y navetas, construcciones funerarias o probablemente relacionadas con rituales y ceremonias de origen religioso y guerrero. Mereciendo especial atención en Mallorca el Talayot de Sa Canova o los asentamientos de Capocorb Vell, Ses Païsses y Claper dels Gegants. De la colonización romana queda el teatro de Alcúdia. De la época musulmana el palacio de la Almudaina, en Palma, la residencia de Alfabia y conjuntos urbanos que han conservado el aspecto de aquella época, como Fornalutx y Bibiaraix.

En el siglo XIII, después de la conquista catalano-aragonesa, se inician las grandes construcciones góticas, entre las que destacan el castillo de Bellver, la lonja y la catedral de Palma, una de las más bellas e importantes de este estilo. Otras construcciones destacadas son: la Real Cartuja en Valldemosa, la iglesia del Santo Cristo y la del Rosario, ambas en Ciutadella, y la casa Mercadal de Mahón.

La Serra de Tramuntana es la principal sierra de las Islas Baleares, situada en el noroeste de la isla de Mallorca. Se extiende a lo largo de unos 90km, con una anchura máxima de 15km lo que supone casi un 30% del territorio insular y más de 1.000km2. En el año 2011 la UNESCO declaró la Serra de Tramuntana como Patrimonio de la Humanidad en la categoría de Paisaje Cultural, fruto del encuentro e intercambio de las diferentes culturas que han pasado por ella.

Entre los lugares reconocidos como Patrimonio Mundial se encuentran también el recinto amurallado de Dalt Vila, en la ciudad de Ibiza, la fortaleza costera mejor conservada del Mediterráneo. Por ese motivo, en 1999 se declaró Patrimonio Mundial no solo a dicho recinto sino también a los barrios extramuros de La Marina, Sa Penya y Es Soto, los antiguos huertos de Ses Feixes, el poblado fenicio de Sa Caleta y la necrópolis de Puig des Molins.

GASTRONOMÍA

La cocina balear es un ejemplo de cocina mediterránea no exenta de originalidad debida a rasgos autóctonos que la hacen muy variada. Existen numerosos productos típicos de las islas.

La sobrasada, la salsa mahonesa, el queso mahonés o la ensaimada, popular postre hecho a base de manteca de cerdo, harina y cabello de ángel son solo algunos ejemplos de su exquisita gastronomía.

La tradicional vinculación de Baleares con el mar se traduce en su gastronomía, rica en platos a base de pescados y mariscos.

TURISMO

El archipiélago es mucho más que uno de los principales centros turísticos del Mediterráneo y un destino de excepción para turistas de todo el mundo. Aunque destaca principalmente por sus playas, bahías y calas, también por parques de naturaleza, de fauna y acuáticos, impresionantes cuevas naturales, casas señoriales, restos arqueológicos de relevancia mundial.

Asimismo por diversos centros de ocio y su entorno de creatividad, arte, música, etc. Una oferta lúdica y cultural que colmará los gustos más variados. Y por supuesto una gastronomía variada, original y exquisita.

Las Islas Baleares constituyen la segunda región española con mayor número de turistas extranjeros, detrás de Cataluña (11,4 millones de turistas extranjeros en 2014). Mallorca es el principal destino turístico en las islas, con el 65% del total. La sigue Ibiza, con un 37% y luego Menorca y Formentera, con un 18,13% y un 12,37%, respectivamente.


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