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GEOGRAFÍA

La isla de Formentera es, de entre las islas Baleares habitadas, la más pequeña y la más meridional. Mide solamente 81,32km2. Se encuentra situada al sur de la isla de Ibiza, de la que está separada por un canal de 3,6km. Su punto más próximo en la Península Ibérica es Denia (Alicante), a 100km. Tiene 20km de largo y sólo 2km de ancho. A pesar de tratarse de una isla pequeña, su forma recortada hace que tenga una gran extensión de costa en proporción a su superficie (82km de litoral).

Formentera es una isla relativamente plana, con solo dos picos de escasa altitud, en cada extremo de la isla: La Mola con Sa Talaiassa (192m) al este y el Cap de Barbaria con el Puig Guillem (109m) al oeste. Al norte se encuentra lagunas litorales y las antiguas salinas, que forman parte de la reserva natural de Ses Salines. Es una isla tranquila, todavía quedan playas vírgenes y con más del 60% de su territorio protegido es la mejor conservada de las Islas Baleares.

El clima característico de la isla es el típicamente mediterráneo, pudiéndose englobar dentro de la variedad climática de dominio templado-cálido. Las pequeñas dimensiones de la isla de Formentera así como la escasa entidad del relieve determinan que las características climáticas varíen muy poco de un lugar a otro.

CULTURA

Aparte de su carácter meramente marinero, la isla está también muy fuertemente arraigada con la escasa tierra que posee. En Formentera se encuentran numerosos yacimientos prehistóricos, siendo el más importante y bien conservado el sepulcro megalítico de Ca na Costa (construido entre el año 1900 y 1600 a.C.). Es el sepulcro megalítico más representativo de la Edad de Bronce en las Baleares. Está ubicado en las inmediaciones del Estany Pudent, un paraje de extraordinaria belleza que forma parte de la reserva natural marítimo terrestre de Ses Salines.

El Castellum romano de Can Blai, también conocido como Can Pins, es el testimonio más importante del paso de la civilización romana por Formentera en el siglo III d.C. Las ruinas se encuentran en el istmo que une la Mola con el resto de la isla.

A tres kilómetros del puerto de La Savina encontramos Sant Francesc Xavier (San Francisco Javier) la capital, el núcleo urbano más importante, donde se encuentran el Ayuntamiento y los principales servicios de la isla. Sin embargo sigue siendo un pueblo que conserva todo el encanto mediterráneo en sus calles y comercios. En su plaza destaca la iglesia parroquial, antigua fortaleza erigida a principios del siglo XVIII, para protegerse de las numerosas incursiones piratas que invadían la isla. Está considerado como el templo más importante de Formentera.

El Faro de la Mola: Está situado en el punto más alto y oriental de la isla. Se inauguró en 1861. Fue recordado por Julio Verne en alguna de sus obras; el escritor no dudó en calificarlo de ¿lugar mágico? Y, ciertamente, lo es. Lo mismo se puede decir del Faro de Cap de Barbaria.

Paseando por el litoral de Formentera se pueden visitar cinco torres de defensa construidas durante el siglo XVIII que servían para vigilar la costa y para protegerse de las incursiones piratas (Formentera es una isla habitada desde hace muy pocos siglos y los constantes ataques piratas la convertían en una isla con poca seguridad). Forman parte de una red de torres que permitía establecer comunicación visual entre los puntos más estratégicos de la costa.

Los molinos son algunos de sus edificios más antiguos, datan de la época en la que la isla estaba bajo domino romano ya que esta isla era conocida como “la tierra del trigo”. El nombre de Formentera en latín significa “perteneciente al trigo”. De los 7 molinos harineros, actualmente se conservan 5 y se pueden visitar. Hay dos en Sant Francesc Xavier: el Molí den Mateu de 1773 y el Molí den Gerona de 1760; uno en Sant Ferran, Molí den Tauet de 1760 y dos en La Mola ambos de 1893: Molí den Simon y el Molí den Botiga, del que sólo queda la torre. Había existido otro molino en Es Cap de Barbaria del que sólo quedan los cimientos.

Uno de los principales atractivos de Formentera son sus caminos, que nos permiten llegar a los rincones más bellos de la isla. El más interesante es posiblemente el Camí de sa Pujada, también conocido como Camí Romà. Se trata del tramo final del antiguo camino de la Mola, que iba des de Sant Francesc Xavier hasta es Monestir. El camino, restaurado y declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de monumento, conserva restos del antiguo empedrado, así como diversos puntos de interés.

GASTRONOMÍA

Formentera comparte con Ibiza la cultura gastronómica tradicional. Elaborada con productos autóctonos. Una cocina con ingenio que implica el proceso, el arte y la técnica de la transformación de la materia prima en producto.

Si en sus orígenes respondía a una tradición de los pescadores de Formentera, que secaban el pescado para conservarlo y consumirlo durante todo el año, el ‘peix sec’ es ya un atractivo gastronómico de la isla que cuenta con el aval del ‘Arca del gusto’, sello de calidad otorgado por la organización internacional de Slow Food. Los pescadores lo elaboran colgando los peces en las ramas de los árboles, para que la brisa marina y el sol los vayan secando y curtiendo. Más tarde se utilizan en diversos platos.

El vino es otro de los grandes tesoros de Formentera. Con una tradición de viticultura desde tiempos inmemoriales. No podemos olvidar la Frígola, un licor dulce cuyo origen se encuentra en esta isla, realizado en especial con tomillo.

Otros productos destacados son la miel ‘es Morer’, que debe su excelente calidad a la flora de secano (romero o tomillo, según la época) y la ausencia total de ingredientes químicos en su elaboración; los higos secos, de intenso sabor y aromatizados con anís y laurel; el queso fresco, elaborado a partir de leche de cabra y oveja; y el bescuit, pan de horneado prolongado.

También hay dulces destacados, especialmente el ‘Flaó’, un pastel redondo elaborado con huevos y queso fresco que forma parte de la tradición gastronómica de Ibiza y Formentera; la ‘Greixonera’, una especie de pudding con canela.

Sal líquida: este producto de alta calidad proviene de Formentera, más concretamente de Las Salines de Formentera. Se trata de la sal más baja en sodio de todo el Estado español, lo que la hace muy saludable.

En cuanto a los platos de referencia en la gastronomía local, destacan arroces, pescado fresco, carnes a la brasa y algunas recetas tradicionales, entre las cuales sobresalen la Ensalada payesa con peix sec, el Frit de polp (frito de pulpo), el Sofrito payés con carne y patatas, los Calamares en su tinta, elaborados con butifarra y sobrasada, y el Guiso de pescado con patatas.

TURISMO

Para llegar a esta pequeña isla solo se puede utilizar la vía marítima, abordando barcos en los puertos: desde la península - Valencia, Barcelona o Denia - o desde las islas - Ibiza o Palma de Mallorca.

A pesar de dar la impresión de encontrarse unidas Ibiza y Formentera no tienen nada que ver. Formentera emerge del mar, aguas cristalinas, la belleza en estado puro de sus playas de fina arena blanca. Casi todas preservadas en su estado natural, sin aglomeraciones, llena de luz, con un sol radiante y unas agradables temperaturas. Es el destino preferido de los viajeros que desean pasar unas vacaciones en contacto con la naturaleza, de aquéllos que buscan la tranquilidad y un destino perfecto para practicar deportes náuticos.

Formentera es conocida como el último paraíso del Mediterráneo por haber sabido conjugar el turismo con la protección del medio ambiente. El éxito turístico de la isla, amada tanto por residentes como por visitantes, radica en que la gente todavía encuentra en Formentera algo diferente. La diferencia la marca el respeto por la naturaleza, la pervivencia de su propia cultura y la visión de conseguir la exclusividad a través de la protección del medio ambiente.

Otros hechos diferenciales de Formentera son la libertad y su luz, que se han convertido desde los años 70, en atractivos para artistas y artesanos que hoy en día son parte del patrimonio diferencial de la isla. Sus diseños en ropa, complementos y joyas, o sus obras de arte, son poderosos reclamos de Formentera.

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